Corrales y apriscos
Los corrales y apriscos de tradición pastoril han acompañado durante siglos la actividad ganadera en el Valle del Mesa.
Estas construcciones son un testimonio del ingenio rural, que se adapta a las cuevas y abrigos rocosos de los paredones en torno al cañón del rio Mesa o sus barrancos, tanto al pie como colgados literalmente sobre el precipicio.
Generalmente hechos de piedra seca servían para resguardar el ganado —ovejas y cabras— durante la noche, protegerlos de depredadores, del viento y de la lluvia, y organizar las labores de pastoreo.
Los corrales, más grandes se destinaban al ganado adulto, mientras que los apriscos más pequeños y cerrados, estaban destinados a alojar los animales más jóvenes.
Visitar los corrales y apriscos del valle del Mesa permite acercarse a la historia de la ganadería tradicional aragonesa, comprender la relación entre los pastores y el paisaje, y admirar cómo la arquitectura rural se integra con la naturaleza.
El recorrido señalizado e interpretado por el Barranco de la Hoz Seca permite descubrir numerosos corrales, algunos todavía en buen estado de conservación.
- Pueblo: Jaraba
- Agua: Sin Especificar
- Naturaleza: Sin especificar
- Cultura: Sin especificar
- Dormir: Sin especificar
- Comer: Sin especificar
- Comprar: Sin especificar
- Moverse: Sin especificar
- Ocio: Sin Especificar
- Qué hacer: Patrimonio